The Falling Mist Waterfall at Mount Kurokami in Shimotsuke Province (Shimotsuke Kurokamiyama Kirifuri no taki) 「諸国滝廻り 下野黒髪山きりふりの滝」, Edo period, about 1832
A veces me veo absorta en mis pensamientos, desde las sombras de una forma tal que mi cuerpo hace una revolución, y la cabeza no me permite abrir los ojos más que a medias, mi cabeza se agolpa, mi sangre hierve, y ahí está, la fiebre, la furia, el dolor y el malestar, y mi cuerpo revolucionado hace una guerra contra mi cabeza pidiéndole que se detenga, y así, hasta que salen las lagrimas, que son como bebés llorando a la intemperie, una noche oscura, a vista y paciencia de todos, pidiendo silencio, pidiendo calma, pidiendo la muerte, tranquilidad.
Brotan, no cesan, no paran, no se detienen, aumenta la fiebre, incrementa el dolor, evapora la sangre, ahí viene; el sueño, el único momento donde a pesar de ser el cerebro quien funciona, no lo hace a ciencia exacta, no te habla directamente de las preocupaciones, es onírico, casi poético, lo entiendes, pero, ¿cómo calmas tu cuerpo? ¿Cómo detener la revolución?